IRITZIA

Hasta Que Llegó Trump

trumpxHabía una vez un mundo en el que todo era de colores. El amor, la paz y la concordia reinaban entre todos los seres humanos. Una suerte de paraíso terrenal, un Edén como los prometidos en las antiguas escrituras. Lo hubo, hasta que llegó Trump.

Hasta que llegó Trump no había presidentes machistas que se consideraban superiores a las mujeres. No existían mandatarios que trataban de regular sobre los cuerpos de las mujeres y éstas tenían los mismos derechos que los hombres en todos los ámbitos de la sociedad.

Hasta que llegó Trump no había muros o vallas que separaban países a lo largo y ancho del mundo, y mucho menos en los Estados Unidos de América. Las personas migrantes eran bien recibidas en todas partes y ninguna moría huyendo de la guerra. Incluso, podemos decir que hasta que llegó Trump tampoco había guerras, ni, por supuesto, se vendían armas.

Hasta que llegó Trump la palabra tortura era uno de esos vocablos que evocaba a otros siglos, algo impropio de este mundo moderno y avanzado. Los interrogatorios de las cárceles eran espacios transparentes, donde se respetaban con extremado escrúpulo los derechos humanos.

Hasta que llegó Trump las desigualdades sociales no existían. Disfrutábamos de unas sociedades igualitarias, sin ricos ni pobres, de unos Estados Unidos y una Europa de los más humanos.

Hasta que llegó Trump el fascismo solo era una palabra más del diccionario, cosas de películas que no se dan en la realidad.

Hasta que llegó Trump no había enemigos que combatir.

¿Verdad? No, obviamente no.

donald-trump-presidente-de-eeuu-2330108w620Es cierto que Trump representa lo más despreciable, lo más combatible: misoginia, racismo, antiecologismo,… Todo es repugnante en él. No lo dudamos, ni queremos disculparle nada. Es lo que es: un asqueroso millonario reaccionario.

Mas antes de que él llegara al poder, el mundo ya estaba en proceso de putrefacción. Las mujeres eran asesinadas y maltratadas, los (mal llamados) refugiados morían al intentar llegar a países que no les querían acoger, la tierra era saqueada con fines económicos, siendo para ello los indígenas y nativos expulsados de sus tierras o hechos desaparecer,…

Nos alegra que la gente haya salido a las calles para decirle a Trump lo miserable que es. Faltaría más. Pero cuando Trump no esté, dentro de cuatro, ocho años (puede que no llegue ni a cuatro), esperemos que la gente siga en las calles, porque poco habrá cambiado.

Esperemos que las mujeres estadounidenses sigan exigiendo los derechos negados, ya que el “feminismo” neoliberal de Hillary poco les ayudará. Esperemos que las protestas contra el muro sigan reclamando que ese muro que empezaron a construir en 1994 bajo el gobierno del demócrata Bill Clinton (justo el año en que entró en vigor el NAFTA: libre comercio sí, pero no libre circulación de personas) sea derruido de una vez por todas. Esperemos que las manifestantes sigan exigiendo que se dé asilo a los refugiados, y de paso paren las guerras que los generan. Esperemos que las protestas que defienden la Tierra sigan pidiendo otra política al gobierno de unos de los países más contaminantes del mundo (primero per cápita).

Esperemos que sigan (sigamos) tomando las calles, porque Trump será pasajero, pero el capitalismo atroz que impera en el mundo (y todo lo malo ampara) no tendrá ninguna intención de marcharse, ya que no entiende de legislaturas que se acaban o gobiernos que cambian. El problema no es el gobernante de turno, sino este capitalismo infecto.

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Utzi erantzun bat

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