SORTZAILEEN TXOKOA

Abrazos en vez de Kilómetros

download2Cuánto se habrá escrito acerca de este cristal. Tristemente, demasiado. Preferiría que mis palabras tomaran otra dirección, que fueran por otros caminos. Mas no, se nos escapan de nuevo. Lejos. Muy lejos. Huyen.

He olvidado hace mucho a quién llevo al lado. Con empañada mirada miro la carretera, sin intención de ver nada. No es enfado, no es tristeza, ni siquiera es inquietud. Es otra sensación, otro sentimiento, y no me es fácil describirlo. Como si mi ánimo y mi cuerpo no fueran uno. Los siento lejano uno del otro. Me colmata esa extraña sensación de ser esa unidad creada con dos partes que jamás consiguen unirse.

Las luces del coche son lo único que osa romper la oscuridad, y el círculo infinito y ardiente de las ruedas hace lo propio con el silencio. Una desagradable sensación de vacuidad tengo por compañera de viaje. Es francamente mía, lo más mía seguramente, pero no puedo evitar hallarla ajena. Como un despiadado cáncer que me come por dentro, carcome mis entrañas, igual que la maldita Rusca calabresa.

downloadVeintiuno. Veintidós. Veintitrés pueblos son los que hemos pasado ya. Me satisface pensar que cada uno de ellos es mi pueblo, e imaginarme que me encuentro tiernamente en todas las camas de todas las casas que observo desde la carretera, sin tener que poner ese condenado despertador a altas horas de la madrugada. Y una vez despertada, nos empezamos a acariciar, con el convencimiento y tranquilidad de que no nos molestarán ruidos que llegan desde el otro lado de la puerta. Que las mañanas, las tardes y noches pueden ser nuestras, para charlar, para tocarnos, para leer tranquilamente juntas, para el sexo. Para disfrutar libremente de lo que nos plazca. Pero antes de poder imaginar todo ello, pierdo las casas de vista. Son demasiado pequeñas estos pueblos en esta inmensa llanura.

Así, creo que la última vez me violó la valentía de no medir la distancia ni en kilómetros ni en horas. Tengo la sospecha de que me ha obligado a medirlo en compañías y abrazos. Y si debo de ser sincera, lo prefiero así. Hace más humano y tierno tener que dejar atrás el lugar de donde procedo, si realmente es posible ahogar la venganza con la ternura.

Advertisements

Utzi erantzun bat

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Aldatu )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Aldatu )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Aldatu )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Aldatu )

Connecting to %s