IRITZIA

PNV, Una Vez Más

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Ya han pasado algunos días desde que la ciudadanía de la Comunidad Autónoma Vasca (por lo menos la que quiso) acudió a votar para elegir la composición del nuevo Parlamento de Gasteiz. La abstención, en este caso, fue algo superior que hace cuatro años, situándose en 37,74% la gente que no acudió a depositar su voto.

1474834624_646046_1474846571_portadilla_normalLos resultados, como ya sabrá todo el mundo, dieron un espaldarazo al Partido Nacionalista Vasco. Los jeltzales se hicieron con una cómoda victoria, incluso mejor de la que el propio Urkullu firmaría antes de celebrar las elecciones. El lehendakarigai afirmó días antes de los comicios, que si consiguieran un número inferior a 24, serían malos resultados, pero que, en cambio, pensar que se podía conseguir más de 27-28 asientos, no sería tampoco realista. Y al final se han quedado con 29, dos más de las que consiguió el 2012, en el que se quedó con 27. Parece que el discurso del “oasis vasco” ha cuajado. O que, sencillamente, la gente tiene metido muy a dentro ese refrán tan antirrevolucionario que José Luis Sampedro nos recordó en una entrevista: “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”. De esta manera, el statu quo triunfa.

La segunda fuerza, EH Bildu, ha conseguido unos resultados que quedaron bastante bien reflejados en las encuestas, quedándose con 17 escaños. EH Bildu, que venía arrastrando los fantasmas de las dos últimas elecciones estatales, confió en que la ciudadanía de la CAV cambiara su dirección en el voto en las autonómicas, como usualmente hace. Y así fue, superando holgadamente a Elkarrekin Podemos, mas quedándose muy lejos del vencedor.

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La formación morada, pese a entrar con fuerza en el Parlamento, ha quedado muy lejos de los resultados estatales, al mismo tiempo que quedaba también lejos de los números que las encuestas les pronosticaban. La mala campaña y la debilidad de la candidata (que como bien se ha dicho, lo más destacable de su campaña fue esos cinco segundos de silencio con Alfonso Alonso), le han pasado factura. Por ello, la ilusión que tanto ha caracterizado a sus votantes en otras elecciones ha brillado por su ausencia en estas, sufriendo así por la abstención, y una posible fuga de votos considerable hacia PNV.

El PSE, por su parte, fue el gran perdedor de la noche, que bajó casi a la mitad de los asientos que tenía, bajando de los 16 a solamente 9. El PP, en cambio, celebró sus 9 escaños como si de los vencedores de los comicios se trataran. Al parecer, pensaban que los años de gobierno popular le afectarían en mayor medida, además de que en las encuestas aparecían más abajo. Y C’s, pues eso, como dice el meme, ceroscaños.

Ante este panorama, parece más que evidente que el PNV se juntará con el PSE. Los de Urkullu y Ortuzar ya han dado muestras (y declaraciones) de que los tiros irán en esa dirección. Y es lógico por dos motivos. El primero, porque es el pacto natural que está presente en todos los niveles de las instituciones vascas de la CAV. Y segundo, porque los escaños les dan para la mayoría absoluta.

Pero más allá de posibles pactos de gobierno (que pueden darse o no), la forma de elegir el lehendakari permite esquivar situaciones de bloqueo como el de Madrid. En Gasteiz, no se plantea solo una candidata y hay que decir que sí o que no a esa persona. En el Parlamento Vasco se presentan dos candidatas y se elige entre ellas o la abstención. De hecho, la pasada legislatura, Urkullu se proclamó lehendakari con solo 27 votos a favor en un Parlamento de 75 personas. Por tanto, la candidatura jeltzale no corre peligro.

Pero dejando a lado la candidatura, lo que queda claro es que si el PNV y PSE se ponen de acuerdo en una dirección, los 38 votos le darán la razón ante todas. O quizá no. Porque el último escaño de Bizkaia, que se disputó entre PNV y EH Bildu, está todavía en vilo, a falta de los votos del extranjero. El margen el domingo por la noche estaba a favor del PNV en menos de cien votos, y la revisión de todos los actas y esos votos todavía sin contar, pueden cambiar la balanza hacia EH Bildu, que al aspirar a su quinto asiento y el PNV a duodécimo, le costará menos votos darle la vuelta a la situación.

ctecvbfwaaaeey8Esta situación donde EH Bildu consiga su escaño número 18 y el PNV se quede con 28, no cambiaría gran cosa, pero sí obligaría que PNV-PSE deban necesitar al menos el voto del PP para alcanzar esa cifra de los 38. Ante esta situación, el planteamiento de EH Bildu debería ser la de polarizar el Parlamento entre políticas antisociales del gobierno de Urkullu y su sequito neoliberal y propuestas sociales para que la ciudadanía de la CAV viva mejor. Se da por hecho que si esta situación se da, Elkarrekin Podemos se alinearía junto a EH Bildu en lo social.

Y por último, si nos fijamos en lo nacional y atendemos a las posibilidades de la CAV de ejercer el derecho a decidir sobre su futuro, vemos que el 76% de los escaños, en lo que a discurso y programa se refiere, está a favor. Estas cifras, antes nunca vistas en el Parlamento, deberían augurar un futuro de libre decisión, pero no parece que vaya resultar así. Mientras que en Cataluña ya han puesto la fecha de septiembre de 2017 como momento del referéndum (felicidades de todo corazón a la ciudadanía de Cataluña por esta oportunidad de decidir cuál será la dirección que tomará vuestra nación), no parece que el PNV tenga ninguna intención de dar pasos al respecto. Este PNV, el más autonomista de las dos últimas décadas (por lo menos), está muy cómodo en esta situación, donde controlan todos los ámbitos de la Comunidad Autónoma Vasca. De vez en cuando sueltan un Gora Euzkadi Askatuta! para contentar a su base independentista (que realmente existe), mas está claro que prefieren ser un pez grande en un estanque pequeño, que poder ser un pez pequeño en un estanque grande. Asimismo, a pesar de que también lo defienden, todavía no se ha visto una postura clara y nítida desde Elkarrekin Podemos sobre este tema. Habrá que darles tiempo para ver qué dirección toman.

Por tanto, a este respecto, se ve complicado que se den pasos en pos de los derechos sociales de la ciudadanía vasca por culpa del triunvirato neoliberal, al igual que se antoja muy difícil que se den en dirección del derecho a decidir de las naciones. Tiempo al tiempo. Pero mientras el Parlamento trabaja en lo institucional, no debemos olvidar que muchas de las conquistas sociales y nacionales tienen su inicio en las calles, porque sin presión ni reclamo social nunca ha habido cambios. Así que ya sabemos, al tiempo que unas trabajan en las instituciones, ¡las otras nos veremos en las calles!

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