IRITZIA

“No te fíes de quien es siervo del odio”

“Ez fida herraren mirabe denaz”

(“No te fíes de quien es siervo del odio”)

Berri Txarrak

 

crsbsukweaa7rzoY el odio pasó por encima de la ley. Y con ello, son negadas dos de las condiciones indispensables para que un sistema político sea calificado como democrático: la libre competencia entre individuos y grupos para ocupar el poder por un lado, y la participación política en la selección de dirigentes por el otro. A Otegi se le ha usurpado la primera como individuo que aspira a un cargo político público; a toda la ciudadanía de la Comunidad Autónoma Vasca la segunda, al no poder elegir libremente su futuro lehendakari.

Y el odio pasó por encima de la ley porque no pudo convencerla de que tenía razón. El precedente de Iker Casanova ya enseñó que las inhabilitaciones para un cargo público, para que se pudieran hacer efectivas, se debían especificar para qué cargos públicos son. En caso contrario, la inhabilitación se tiene como no puesta. Y así lo dijo el fiscal jefe de la Secretaría Técnica José Miguel de la Rosa cuando Dignidad y Justicia denunció que Iker Casanova era diputado de EH Bildu en el Parlamento Vasco a pesar de estar inhabilitado después de una condena de 7 años y medio por pertenencia a EKIN. Pero ya saben, cuando el odio y el rencor entran por la puerta, Montesquieu y la división de poderes son arrojados desde la ventana.

Mas en este viejo pueblo estamos penosamente acostumbrados a que la justicia sea un mero instrumento más para el aparato político (y últimamente también por otros lares, con el ya famoso “esto la fiscalía te lo afina”). En 1998 se cercenó la libertad de expresión y se cerró el tercer periódico más leído en Euskal Herria , Egin. Años más tarde pasaba más de lo mismo con el único diario en euskera que teníamos al cerrar Egunkaria y encarcelar también a sus directores (con denuncia por torturas incluida). Especialmente evidentes (y graves) fueron las declaraciones de José María Aznar sobre el cierre de Egin, que además de reprocharle a la anterior ejecutiva socialista no haberlo cerrado antes, se vanaglorió y sacó pecho con un lamentable y esclarecedor “¿Alguien pensaba que no nos íbamos a atrever a cerrar Egin?”. Tuvieron que pasar algunos años hasta que en el 2009 el Tribunal Supremo en el caso de Egin y la Audiencia Nacional en el de Egunkaria dejaran en evidencia que ambos cierres no tenían cabida en el ordenamiento jurídico español. Pero ya era tarde, el daño estaba hecho. Y lo mismo pasará con el caso de Otegi. Con el no del Tribunal Supremo se ha acabado la vía judicial en el estado español para hacer frente a una inhabilitación injusta. Injusta porque no se especifica para qué puesto está inhabilitado, y más injusta todavía porque se basa en una condena que nunca debió existir. Arnaldo, junto Rafa, Sonia, Miren y Arkaitz, fue condenado por darle una oportunidad a la paz y apostar únicamente por las vías políticas y pacíficas. Pero cuando uno está más cómodo con la guerra que con la paz, siempre está dispuesto a disparar sobre la paloma blanca y de quemar todos los olivos.

cq5sdkfw8aapnleMientras, el PP se alegra de la decisión tomada por el Tribunal. Ese mismo partido que fue fundado y tuvo como presidente de honor hasta su muerte a un ministro de la dictadura franquista, que, casualidad, nunca fue inhabilitado por ello. Será porque fue uno de los artífices de la Constitución que rige este amado reino. El PSOE por su parte, se limpia las manos y dice que, como buenos demócratas, acatan el fallo del Tribunal Supremo. Lo acatan aunque el fallo mismo resulte una violación de los derechos políticos más elementales. Pero no pasa nada. Y a las voces discordantes del partido (como fue el caso de Meritxel Batet), los mete en vereda el mismísimo Sánchez.

Podemos y Unidos Podemos se mostraron desde el principio en contra de dicha inhabilitación y prefirieron que fuera la ciudadanía vasca de la CAV la que decidiese si Arnaldo tenía derecho a ser parte del Parlamento Vasco o no. Aunque, tristemente, en ciertos momentos se cedió a la presión de los medios e incluso Alberto Garzón calificó en La Sexta Noche como “abominable” la trayectoria de Arnaldo.

Y el PNV, en su línea. A pesar de que ahora lamenta la inhabilitación, Ortuzar no dudó en afirmar que la inhabilitación beneficiaba a EH Bildu y que la izquierda abertzale siempre fue hábil a la hora de explotar el victimismo. Al mismo tiempo, echaba la culpa al mismo Otegi por no haber recurrido antes a la inhabilitación y se queja de que el tema monopolice la campaña. Urkullu por su parte, aseguraba que le aburren los emplazamientos de Otegi sobre la inhabilitación.

Curioso sentimiento el aburrimiento. Personalmente, ante las conculcaciones de los derechos políticos más básicos, los sentimientos que florecen en mí son más próximos al enfado o a la rabia que al aburrimiento. Pero bueno, supongo que algo tan intrínseco, tan política y humanamente nuestro como son los sentimientos que nos brotan ante las injusticias, dicen mucho de lo que estamos hechas nosotras mismas, y dejan a relucir de qué pie cojea cada uno.

Así, tenemos claro (y se está haciendo cada vez más evidente) que la inhabilitación de Arnaldo es una decisión política. Es una decisión política, no porque creen que Otegi deba pagar por su pasado. No. La razón mira hacia otro lado, mira hacia el futuro. El no dejarle ir en las listas como lehendakarigai responde al miedo que ha generado el proyecto que lidera Arnaldo, completamente antagónico a lo que representan el PP en España y el PNV en esta parte de Euskal Herria.

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Representa, cómo no, el independentismo. Pero no solo eso. Representa también el cambio real. Representa a una izquierda que ya dejó atrás los años de resistir, que como Arnaldo mismo dijo en Anoeta en aquel discurso para la historia, que nacimos para ganar y que vamos a ganar. Es el miedo a un proyecto entero, que plantea cambiar de raíz el sistema en pro de las clases populares, en pro del pueblo vasco. Es un miedo atroz que les carcome por dentro.

Creen que decapitándolo, quitando a Arnaldo de las listas, lo podrán parar. No se dan cuenta de que este monstruo al que se enfrentan es policefálico, que tiene tantas cabezas como personas que lo apoyan. Y que aspira a tener más, ya que tiende brazos y puentes a toda persona que se quiera sumar al cambio social en la CAV, dejando a un lado siglas, apellidos y pasados. ¡Ilusos vosotros, que pretendéis poner muros y vallas al mar y al viento!

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One thought on ““No te fíes de quien es siervo del odio”

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Utzi erantzun bat

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