IRITZIA

Querida Perspectiva

pers-forzada-3Cuando un artista está pintando un cuadro, se suele sumergir en un mar de ideas en el que el resto de la gente no es capaz de entrar. En ese mundo paralelo es fácil perder la noción del tiempo y del espacio. Es por esto, por lo que los artistas deben parar, salir de ese mundo, alejarse del cuadro y mirar su creación con un poco de perspectiva. Es esa mirada desde el exterior la que les ayuda a identificar los errores y corregirlos, para después volver a empezar.

Algo así me ocurrió a mí el día después del 26J. Resulta, que con la resaca postelectoral, me puse a analizar diferentes entrevistas, mítines y debates que ya había visto los meses precedentes, en un desesperado intento por entender la razón de lo que ocurrió el 26 de junio. Así, recordé el primer mitin que Arnaldo Otegi dio en Anoeta nada más salir de la cárcel. Me vinieron a la cabeza unas palabras que en su día me llamaron la atención pero que hoy cogen una relevancia especial: “Los Independentistas vascos y vascas estamos dispuestas a colaborar en la democratización del estado español. No creemos que sea posible, pero estamos dispuestas a colaborar. El proceso de democratización del estado no se va a dar. Por eso, les quiero pedir a esos sectores populares que hoy articulan la nueva izquierda española, que sean honestos, y que cuando vean que la democratización es imposible se sumen a los independentistas en las diferentes naciones del estado para poner en marcha procesos constituyentes”. Arnaldo pronunció estas palabras justo después de decir que en los seis años y medio en los que había estado en la cárcel le había dado tiempo de analizar y entender las cosas desde fuera, con perspectiva. Y es esa perspectiva la que, al igual que a los artistas, ha fallado a gran parte de nuestra sociedad.

En medio de la vorágine política de los medios de comunicación, donde los programas sobre política han proliferado a la par que los programas de cocina, no hemos sido capaces de analizar la realidad con sangre fría. El continuo flujo de información que nos llega desde España nos ha hecho partícipes de un teatro, en el que nos han hecho creer que podíamos salir vencedores. Nada más lejos de la realidad. Cuando el telón electoral ha vuelto a bajar nos hemos dado cuenta de cómo es el país en el que vivimos.

Un país en el que la corrupción sale por todos los orificios de sus gobernantes mientras que hay más de 4 millones de parados. Un país en el que se recortan derechos básicos y en el que las mujeres no tienen derecho a decidir sobre sus cuerpos. Un país del que los jóvenes tienen que huir para poder trabajar con dignidad. Un país en el que, una vez más, ha quedado claro que la dignidad aún sigue enterrada en cunetas. La dignidad de aquellos que, por lo menos, intentaron hacer frente a los padres de los que hoy siguen gobernando.

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Siguen gobernando y seguirán. Seguirán gobernando más cómodos que nunca, ya que estas elecciones nos han dejado un panorama ideal para la derecha española: En España gana el PP y en las “provincias rebeldes” una izquierda estatalista (basándonos en su campaña patriótica) desactiva a la izquierda soberanista (sobre todo en Euskal Herria), si es que no estaba desactivada anteriormente.

En el estado Unidos Podemos tomaba la estrategia de dejar, en parte, de lado su discurso del cambio para convertirse en la nueva socialdemocracia, ofreciendo su apoyo a aquellos a los que meses antes llamaba “casta” y renegando de las líneas rojas anteriormente marcadas. Este giro hacia el centro (aunque fuera una estrategia puramente electoralista), y la sobreexposición de sus líderes en los medios empezaban a evidenciar que el partido comenzaba a olvidar sus raíces. Raíces ancladas en las plazas que un día la ciudadanía ocupó para exigir una democracia real frente a las élites políticas y económicas. Se les olvidó que sin raíces no puede crecer el árbol.

Un-pacto-entre-Podemos-y-EH-Bildu-podria-gobernar-en-Euskadi-tras-las-autonomicas-de-octubreMientras tanto en Euskal Herria el panorama era muy distinto. Con un EH Bildu más pendiente de su propio proceso interno que de la realidad de las calles, sin un proyecto soberanista claro, con el proceso de paz en punto muerto y sin un discurso de confrontación abierto con el estado ni con el capital, afrontaba las elecciones con el miedo de lo que podía pasar. Incapaces de activar a esa militancia siempre fiel que se articula en los barrios y en los pueblos, ha cedido protagonismo a la casta del PNV en el aspecto nacionalista y a PODEMOS como referencia de la izquierda. Sumando a eso la influencia de los medios de comunicación (en los que apenas tienen presencia), se ha producido lo que más temían.

En un pueblo tan politizado como Euskal Herria (igual que en Catalunya), se ha interpretado que el único camino hacia la soberanía pasa por Madrid. La frescura y el discurso bien armado de unos líderes que manejan como nadie los medios, ha calado en nuestra sociedad creando una ilusión que la izquierda soberanista no ha sido capaz de contrarrestar. Esas ganas de cambiarlo todo han hecho que se hayan pasado por alto algunos factores determinantes. El más importante de todos esos factores es el factor que apuntaba Arnaldo Otegi en su intervención de Anoeta. No existe correlación de fuerzas en el estado español para llevar a cabo ningún cambio sustancial. La sociedad española no está preparada para un cambio que las élites antidemocráticas de este país jamás dejarían que ocurriera. Pesa demasiado todavía la derrota del 39 y el franquismo que trajo y el tramposo consenso del 78 y las casi cuatro décadas que le han seguido.

Cl7zVOKVYAAIS4vPor lo tanto, esto ha llevado a muchas de las personas que votaron a Unidos Podemos en Euskal Herria y Catalunya a la siguiente pregunta: ¿Ha tenido sentido mi voto? Evidentemente, el voto de cualquier persona tiene sentido y es respetable, pero si lo analizamos fríamente y con perspectiva, veremos que no cualquier argumento es válido para justificarlo. Se ha utilizado, por ejemplo, el argumento de que los nacionalismos son enemigos de los procesos de transformación social en clave progresista. Este argumento queda invalidado desde el momento en el que nos damos cuenta que Unidos Podemos es igual de nacionalista (o más) que las izquierdas soberanistas de las naciones dentro del estado. La única diferencia es que el territorio natural de Podemos tiene un estado, cosa que no existe en el resto de los casos. Además, si analizamos las posibilidades de cambio social reales en los pueblos sin estado frente a las posibilidades de cambio en el reino de España, tal y como las urnas han demostrado, veremos que el cambio es mucho más fácil, hoy por hoy, en los primeros. Y si el cambio es más fácil en los pueblos, ¿por qué la nueva izquierda del estado ha elegido el camino más largo? ¿No es esta actitud aún más nacionalista que los propios independentismos vasco o catalán? El camino elegido es totalmente respetable, ahora bien, es muy probable que los soberanistas que el 26 de junio votaron a Unidos Podemos se hayan dado cuenta de que es mejor buscar la trasformación social inmediata en su territorio que intentar cambiar un estado en el que los cimientos de la derecha son demasiado hondos como para cambiarlos a corto plazo.

Por todo esto, espero que no tengamos que ir a la cárcel como Otegi para salir de la burbuja mediática en la que vivimos. Porque solo así seremos capaces de entender que “para que haya una España roja tiene que estar primero rota”, recordando a Castelao. Y que luchar por la soberanía de los pueblos es la única forma de poner en jaque a un estado que se siente demasiado cómodo. Por lo tanto, hagamos un esfuerzo para reactivar a ese pueblo que sea capaz de romper amarras con España desde la izquierda, esa izquierda que siempre hemos sido y seremos. Salgamos a las calles y trabajemos para poder llevar a cabo una revolución alegre, una revolución por la dignidad de los pueblos que aún siguen presos, en definitiva, hagamos una revolución que nos haga bailar!

Para terminar, y haciendo referencia a Los Chikos del Maíz:

“Ahora que nos queda?

Pues luchar o chupar de su rueda.

Hagamos lo primero aunque las derrotas duelan

y no te rindas, por favor, no cedas

Porque mañana se abrirán las grandes alamedas”

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