IRITZIA

El Brexit, La Izquierda y La Unión Europea

di-uk-brexit-poll-leave-remain-are-tiedShould the United Kingdom remain a member of the European Union or leave the European Union? Remain o Leave, In o Out. Ésta es la disyuntiva a la que se enfrentarán mañana la ciudadanía británica y de la Commonwealt, y las y los ciudadanos británicos residentes en el extranjero que hayan estado en el registro electoral británico más de 15 años. Es decir, decidirán si el Reino Unido sigue siendo miembro de la Unión Europea o no. Pero, ¿cuándo empezó todo? ¿Qué intereses hay detrás de todo esto?

Ya en 2013 David Cameron hizo la promesa de que convocaría un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE. Esta promesa se entiende dentro del intento de cohesión del líder tory del Partido Conservador, en el que el euroescepticismo y mensaje populista de derechas del UKIP (United Kingdom Independence Party) estaba haciendo mella. Con esperanzas de recuperar ese sector del partido, David Cameron ganó con mayoría las elecciones de 2015 con la promesa de dicho referéndum. Asimismo, esta promesa sirvió para que las correlaciones de fuerzas fueran benévolas para el Reino Unido en las negociaciones, y posterior acuerdo, que se establecieron con la Unión Europea. Así, consiguió mayor soberanía para el Reino Unido, que le ayudaba, entre otras cosas, a poner freno a la libre circulación de trabajadores comunitarios, al tiempo que se producían unas de las mayores migraciones a través de Europa desde hace décadas.

&NCS_modified=20160501194047&MaxW=640&imageVersion=default&AR-160509868En este contexto de referéndum en clave partidista y de aumento del euroescepticismo que se fundamenta en una lógica antiinmigración y ultranacionalismo, la izquierda británica no ha sabido encontrar su lugar. Aunque actualmente la mayor parte de la izquierda se centre en el remain, el año pasado muchas voces clamaban por una salida de la UE. Uno de los mayores exponentes de la izquierda británica, Owen Jones (escritor de una de las obras más frescas y autocríticas para la izquierda actual, Chavs, la demonización de la clase obrera), abogaba por un euroescepticismo de izquierdas y comenzó a utilizar el término Lexit (left y exit). Clamaba que ante esta Europa del TTIP y del golpe de estado a Grecia, la mejor y única vía era marcharse.

Otro de los rostros más célebres en la izquierda del Reino Unido, Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista desde el 12 septiembre, ya votó en 1975 que no a la permanencia del Reino Unido en la UE y apostó también en un principio por el leave. Pero al ver el cariz antiinmigración y nacionalista que tomaba esta opción con la crisis de los refugiados y con sus caras más visibles en Nigel Farage (líder del UKIP) y Boris Johnson (exalcalde de Londres y del sector más derechista del Partido Conservador), mucha gente de la izquierda giro hacia el remain, entre ellas Owen y Jeremy. Dejaron de aspirar a resignificar ese euroescepticismo, que en toda Europa tomaba tintes de extrema derecha.

De este modo, se diferencian dos bloques. Por un lado, a favor de la permanencia está una parte de los Conservadores (liderado por David Cameron), casi todo el Partido Laborista, y partidos de izquierdas de las diferentes naciones del Reino Unido, como son el SNP, Sinn Fein o el Plaid Cymru (Partido Nacionalista Galés). Por el otro lado, el ala más derecha de los Tory, el UKIP y la ultraderecha se sitúan a favor de la salida. A estos últimos hay que sumar una izquierda minoritaria, que a pesar de abogar por romper amarras con esta Europa austericida, se ha diluido entre los eslóganes xenófobo y racistas de esta opción.

103589817-GettyImages-521551698.530x298Este referéndum, más allá de los cambios económicos que pueda provocar al Reino Unido si la opción de la salida gana, puede provocar grandes cambios de orden interno. Por ejemplo, hay que recordar el referéndum que se celebró en septiembre de 2014 sobre la posible independencia de Escocia. En los últimos días antes de celebrarse la consulta, el gobierno tory ofreció suculentas mejoras en las condiciones de relación de Escocia respecto al resto del Reino Unido para que el voto Aye perdiera fuerza. Al mismo tiempo, pusieron en marcha una campaña del miedo, conocido como el Project fear, o sea, movilizar el electorado en torno al miedo de romper con el statu quo. Y surgió efecto en el referéndum escoces, dando la victoria al No. Pero la realidad y el statu quo pueden cambiar y mucho si gana el leave, ya que Reino Unido se enfrentará a un futuro incierto. Por esa razón, el SNP ya ha avisado que si en el referéndum gana la salida, puedan convocar otro referéndum sobre la independencia de Escocia. Ciertamente lógico el planteamiento.

Mientras tanto, como antes hemos dicho, la izquierda británica se ha quedado entre dos aguas. El miedo a apoyar el euroescepticismo junto a la UKIP y compañía, está fomentando que la mayoría gire hacia quedarse en la UE. Sin embargo, este huir del euroescepticismo puede provocar una profecía autocumplida. Es decir, que por el deseo de que los discursos más xenófobos y racistas no ganen fuerza, la izquierda se aleja del leave, pudiendo ello provocar que, si al final es ésa la opción vencedora, el UKIP y la ala más derecha de los Conservadores salgan como las verdaderas vencedoras de la contienda. Por suerte para esta izquierda (y en general para toda partidaria del remain), las encuestas auguran una hipotética victoria de la opción de quedarse, aunque lamentablemente sea a costa de la wild card (factor inesperado, ajeno a la pregunta en sí) del asesinato terrorista neonazi de la laborista Jo Cox.

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El no poder monopolizar el desencanto con la UE por parte de la izquierda ha sido un error o una falta de capacidad. Y no solo en el Reino Unido, sino en toda Europa. La crisis que Europa arrastra desde 2008 de la que no consigue recuperarse, el aumento de la pobreza y la desigualdad en todos los países, pero sobre todo en la periferia, la llegada de los refugiados a sus costas y sus fronteras, la suspensión de facto del Acuerdo de Schengen,… Una lista demasiada larga que está generando las respuestas ultranacionalistas y de extrema derecha que tanto asustan y recuerdan tiempos que todos ansiamos olvidar.

Puede que le haya llegado la hora a la izquierda británica, y en general a la izquierda europea, de replantear su postura hacia la Unión Europea y de dejar el euroescepticismo que difícilmente podrá monopolizar en estos momentos, y unirse al plan B de Yanis Varoufakis. Unirse a ese plan que aboga por la reforma de la Unión Europea, que el mismo Yanis Varoufakis tristemente pudo conocer en las duras negociaciones que tuvo que sufrir como ministro de finanzas griego. Puede que no sea la primera opción que se podría elegir desde planteamientos de izquierda, mas puede ser la única que le toque en estos momentos.

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