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El Cine y la Clase Obrera

18948358Un autobusero interpretado por Robert De Niro  saca arrastras del bar perteneciente a un mafioso llamado Sony a su hijo y caminan por las calles del Bronx. Ha devuelto el dinero que el chico ha ganado trabajando para él a lo que el niño le contesta que los obreros son unos pringados. La respuesta de De Niro ante la admiración de su hijo por el “tipo duro” de Sony, es que el obrero es el autentico tipo duro, el que madruga cada día para vivir de su trabajo, él es el tipo duro.

Durante la historia del cine hemos visto en diferentes ocasiones a la clase obrera reflejada en muchas películas. Pese a que en principio, el cine fuera interpretado como solamente un entretenimiento que empujaba a olvidarse de los quehaceres diarios, éste ha servido como altavoz ante las injusticias y en el elemento comunicativo más eficaz (junto a la televisión) del siglo XX para transmitir mensajes de diverso calado y que ha construido imaginarios colectivos dentro de las sociedades. A continuación, repasaremos los títulos más destacados, los directores más comprometidos y los temas tratados a través del séptimo arte durante la historia del cine.

La historia del cine comienza con una filmación de unos obreros saliendo de la fábrica. Esa es la primera película que se conoce rodada en 1895 por los inventores del cine, los hermanos Lumiere. Así podemos concretar que la relación entre la clase trabajadora y el cine comienza desde los inicios, el cine nace mirando a la clase obrera.  Pese a todo, los obreros no iban a ser más que los consumidores de esta fábrica de sueños en su mayoría, pero al ser el público más amplio también cabía imaginar que fueran a menudo sus protagonistas en la pantalla.

Esta herramienta de comunicación podía ser perfectamente utilizada por las grandes potencias para construir su propio relato de la historia. Y así nos la han contado muchas veces salvo cuando algunos valientes se atrevían a desafiar el discurso establecido.

EEUU: De “Tiempos modernos” a la caza de brujas

De los primeros años del cine a lo que los EEUU se refiere, de las primeras películas a la slapstick comedy pasando por Intolerancia (1916) de D.W: Griffith donde se narra la historia de un obrero acusado por asesinato durante una huelga, el cine pasó de puntillas ante la clase obrera.

Fue con Charles Chaplin, un británico de procedencia humilde, cuando Hollywood comenzó a mirar las miserias del mundo. El magnífico genio inglés llevó hasta los EEUU su peculiar personaje de vagabundo conocido aquí como Charlot. Este personaje demostró en sus historias de manera explícita una ideología claramente progresista que defendía a los más débiles. El referente más claro lo encontramos en Tiempos Modernos (1921) donde el personaje del vagabundo trabaja en una cadena de montaje en la época fordista y nos muestra cómo las protestas de los trabajadores son acalladas por la violencia policial, la pobreza, y de cómo literalmente el trabajo consume y devora al obrero. Inolvidable la escena en la que Charlot es atrapado por la máquina.

Si la novela Las uvas de la ira de John Steinbeck era una obra maestra, su adaptación al cine (1940) no se queda corta. John Ford narra de manera excepcional la odisea de una familia de granjeros que se ven obligados a abandonar sus tierras tras la Gran Depresión de 1929 y a vagar por el país en busca de trabajo para alimentarse y poder sobrevivir. También Ford muestra un homenaje a los mineros de Gales en ¡Qué verde era mi valle! (1941) donde en una familia minera, ante los recortes salariales, reacciona de forma muy diferente. Mientras que el padre adopta una postura conservadora, los hijos se agrupan en la organización sindical como forma de lucha.

Entre 1947 y 1956 comenzó una caza de brujas ante todo artista sospechoso de simpatizar con el comunismo llevada a cabo por el senador de Wisconsin, Joseph McCarthy. El comité de actividades antiamericanas, persiguió a directores, actores, guionistas… Finalmente, algunos optaron por el exilio otros como el excelente guionista Trumbo,  trabajaron bajo un pseudónimo.

Entre los Diez de Hollywood, una lista de los directores y guionistas relacionados con el Partido Comunista de EEUU, se encontraba Hebert Biberman quien dirigió en 1954 La sal de la tierra, que con ese nombre era como describía a la clase obrera.

kirk-douglas-es-espartacoA partir de la caza de brujas todo cambió en Hollywood y el cine de carácter más proletario fue disminuyendo. La clase obrera resultaba marginada y salvo excepciones que acusaban a Espartaco (1960) de cine comunista o esporádicas apariciones dentro del cine de gangsters en el que ocasionalmente se mostraban barrios obreros, luchas sindicales o instintos de supervivencia a raíz de los problemas causados por el sistema, el movimiento obrero se mantuvo obviado. El cine de Francis Ford Coppola, Dennis Hooper o Martin Scorsese son muestra de algunas apariciones de los trabajadores y sus circunstancias. Podemos destacar películas como Taxi Driver (1976), Uno de los nuestros (1990), Una historia del Bronx (1993).

Cine soviético

Tras la revolución rusa se extendieron las distintas expresiones artísticas, y a la nueva vanguardia creativa se sumó también el cine. Había que ser capaz de captar la nueva sociedad en nacimiento y por una parte se grabaron documentales sobre la URSS bajo el cine-ojo de Dziga Vertov pero también largometrajes de ficción con índole político como el retrato de los campesinos pobres de Ucrania que se pudo ver en Tierra (1930) de Alexander Dovzhenko o las historias entremezcladas entre lo personal y lo revolucionario de Vsevolod Pudodvkin como La madre (1926). No hay que olvidarse de cineastas como Lev Kuleshov que aportó en el campo del montaje el efecto Kuleshov intercalando imágenes que explicaban el montaje como parte indispensable en la compresión semántica de la escena.

35851_438634821213_518411213_5813112_5535302_nPero sin duda uno de los más destacados en esta época del cine soviético fue Serguei Eisentein que formalizó lo coral y colectivo, la unión entre trabajadores en sus trabajos La huelga (1924), El acorazado Potemkin (1925) y Octubre (1928) entre otras.

Todas estas películas narraban las heroicas acciones revolucionarias de 1905 y 1917, con gran espectacularidad y rapidez que nos adentran en el conflicto sin posibilidad de quedarnos al margen de lo que ocurre.

En todas las películas soviéticas los héroes son colectivos que luchan por cambiar la sociedad, el pueblo organizado en la lucha. A partir, de los años 30 sin embargo, la presión cultural del estalinismo hizo que varios de estos artistas vanguardistas tuvieran que marcharse del país aunque la mayoría continuó en él trabajando ya sin ser capaces de deslumbrar como lo hicieran anteriormente.

Compromiso y rabia en Italia

6174438wItalia fue durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial una cuna de artistas e intelectuales de izquierda que generó entre otras muchas corrientes artísticas un cine plagado de compromiso político y social.

El neorrealismo italiano fue un movimiento que mostraba la cruda realidad sin tapujos y que se centraba mayormente en las clases humildes y desfavorecidas del país. Lo cotidiano, la aparente normalidad del día a día se reflejaba en este cine con tintes de antifascismo. El autor neorrealista por excelencia fue Roberto Rossellini con joyas como Roma, ciudad abierta (1945), Paisá (1946) y Alemania, año cero (1948). En Roma, ciudad abierta el eje de narración es el de los movimientos de clase obrera y humilde en la Roma invadida por los nazis. Los italianos de clase obrera frente a los nazis de clase alta. Rosellini mostró durante una época su compromiso social a través del séptimo arte.

Vittorio Sica fue otro de los cineastas destacados del neorrealismo italiano. Un claro ejemplo de esta corriente fue el film interpretado por gente normal de la calle Ladrón de bicicletas (1948). Una película pesimista ante la deshumanizada sociedad a la que un padre y sus hijos no consiguen adaptarse. De Sica fue en este caso un director pesimista con su tiempo y la crudeza con la que lo retrató.

Entre los más destacados, Pasolini mostró un estilo en el que se acercaba hacia la marginalidad de los barrios pobres e impuso un sello característico para sus películas. Se fue radicalizando con el paso del tiempo con películas como Saló o los 120 días de Sodoma (1975). El genio italiano fue asesinado en extrañas circunstancias.

También hemos de destacar a autores que trabajaron en mostrar a los más desfavorecidos como Giussepe de Santis en Arroz Amargo (1949),  Luchino Visconti en La tierra tembla (1948), Federico Fellini, Gillo Pontecorvo o Elio Petri en La clase obrera va al paraíso (1971) donde denunció las malas condiciones laborales en las fábricas.

Pero sin duda si hay un autor y una película a destacar sobre la clase obrera en Italia este es Bernardo Bertolucci y la inigualable Novecento (1976). Un homenaje en toda regla al comunismo italiano que lucho frente al fascismo hasta derrotarlo.

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Novecento nos muestra la conciencia obrera en todo su esplendor: organizándose y luchando contra la burguesía fascista por la que han sido masacrados y derrotados anteriormente. Con la cultura y el marco social proletario de fondo esta obra maestra de más de cinco horas de duración cuenta con actores de la talla de Robert de Niro, Gerard Depardieu o Donald Sutherland.

La España quinqui, La Francia nacional

La referencia en España a las películas de contenidos políticos está mayormente supeditada a la Guerra Civil, habiéndose realizado diferentes películas bajo este contexto. A pesar de ello nunca se ha hecho un relato claro de lo acontecido por aquello de “no reabrir heridas” y básicamente porque los vencedores suelen ser los que relatan la historia en general.

Directores como Buñuel o Berlanga salieron en ocasiones de la corrección política. Aunque éste último rodó La vaquilla (1985), una película sobre la guerra tópica y tristemente desideologizada.

la-estanquera-de-vallecas_83478Uno de los representantes del retrato de los sectores más marginales del proletariado español fue el director Eloy de la Iglesia. El conocido como cine quinqui reflejaba a una generación marcada por la marginalidad, el paro, la pobreza y la exclusión de los debates políticos que marcaron la España de finales de los 70 y los inicios de los 80. Títulos como Miedo a salir de casa (1979) o El pico (1983) se suman a Los placeres ocultos (1977), El diputado (1978) o La estanquera de Vallecas (1986).

A partir de entonces, destacar títulos como Pídele cuentas al rey (1999) en la que Antonio Resines interpretaba a un minero asturiano que tras el cierre de la mina viaja hasta Madrid para pedirle cuentas al rey,  Los lunes al sol (2002) sobre trabajadores en paro tras el cierre de los astilleros donde trabajaban o alguna con mayor contenido social como las que han aparecido tras la crisis como Techo y comida (2015)

En el país galo, destacamos a Renoir que en los años 30 explico la naturaleza y el funcionamiento de una cooperativa en El crimen de Monsieur Lange (1935), o otros títulos como La Marsellesa (1938), que sería muy influyente en el neorrealismo italiano o La regla del juego (1939) que retrataba a la burguesía de la época.

Años más tarde, a finales de los 50 y principios de los 60, el cine en Francia dio un paso de gigante con un nuevo lenguaje cinematográfico englobado en la Nouvelle vague con directores comprometidos como Jean Luc Godard, Francois Truffaut o Claude Chabrol. Pese a que películas como Al final de la escapada (1960) de Godard  o Los 400 golpes (1959) de Truffaut tengan unos personajes que no responden al perfil clásico de clase obrera sí son personas aisladas o marginales con lo que se trata de una crítica a la institucionalidad burguesa.

59909143La película obrera por excelencia del cine francés es sin duda Germinal (1993) basada en la novela de Zola y que refleja las condiciones de vida míseras de unos mineros en el norte de Francia a finales del SXIX. La organización y la radicalización del movimiento obrero dividido entre los anarquistas y los socialistas se muestran en el filme tratando de reflejar cómo pugnan y debaten sobre la manera de actuar frente al patrón.

 

Gran Bretaña ante Tatcher

El mejor cine con tendencia militante realizado billy-elliot-6en Gran Bretaña ha venido en las últimas décadas tras la derrota obrera ante el establecimiento del neoliberalismo de la administración de Margaret Tatcher en los años 80. Películas como Billy Elliot (2000), Tocando el viento (1997) y Pride (2014) han narrado la lucha minera de aquellos días de forma diferente.

En Irlanda, cabe destacar a Ken Loach prácticamente en toda su filmografía, ya que centra sus historias en la clase obrera. Recomendable El viento que agita la cebada (2006), donde se narra el proceso de independencia irlandesa tras la Primera Guerra Mundial desde la perspectiva del IRA y de las diversas vías que habitan en la lucha. Otros títulos obligados del cineasta irlandés: Lloviendo piedras (1993), Felices dieciséis (2002), En un mundo feliz (2007), o el documental El espíritu del 45 (2013).

Este ha sido un pequeño resumen de algunos de los más destacados títulos cinematográficos con cierta conciencia de clase que a lo largo de la historia se han rodado en diferentes países. Seguramente eches de menos algún título o incluso cine de algún otro país que haya abarcado temas de este tipo. Es imposible reunir todas las películas pero esperemos que este recorrido haya servido de guía.

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Utzi erantzun bat

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