FEMINISMOA

La Importancia de Llamar a las Cosas por su Nombre

Erika Salvatierra Urtasun

foto-8209¿Quién no ha oído, leído o incluso dicho últimamente la frase “no es una crisis, es el capitalismo”? A pesar de que algunos tratan de mentir o camuflarlo con palabras bonitas, es algo bien sabido (por lo menos por la mayoría) que vivimos en un mundo capitalista, y sabemos lo que queremos decir al afirmar la anteriormente citada frase. Pero hoy no venimos a hablar del capitalismo, sino de la necesidad y la importancia de llamar a cada cosa por su nombre.

Desde 1999, el 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Esta demanda se escucha por todo el mundo, mas, ¿a qué se refiere exactamente cuando se habla de violencia contra la mujer?

En este día tan señalado las plazas de los ayuntamientos o cualquier otro edificio público se llenan de carteles morados, mientras se recuerda cuantas mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas durante ese año. A menudo, se dice: “en 2015 el número de mujeres asesinadas por violencia de género en este pueblo es…”. Pero, ¿qué es exactamente la violencia de género? ¿Y la violencia doméstica? ¿La violencia sexista? ¿La violencia patriarcal? ¿La violencia machista? ¿La violencia contra las mujeres? ¿Tienen todas estas palabras el mismo significado, etimológicamente hablando? ¿Es decir, son sinónimos? La respuesta es clara: no son lo mismo. Y a pesar de que, una vez fijándonos en las diferencias que existen entre ellas y hacer un esfuerzo para distinguirlas, surge otra pregunta: ¿cuál es la razón de que se utlicen tantos términos diferentes?

machismoDe nuevo, el sistema trata de ocultarnos la realidad, trata de edulcorarlo con esas palabras bonitas y biensonantes, haciéndonos a nosotras culpables. Al utilizar esa “violencia doméstica” que antes solía usarse o la actual “violencia de género, quiere delimitar esta realidad de violencia contra la mujer al ámbito de la pareja o al ámbito privado. De esta manera, se pretende obviar que la verdadera violencia contra las mujeres, la VIOLENCIA MACHISTA, es un subproducto del machismo imperante de la sociedad, tratando así exculparse de dicha violencia.

El sistema capitalista tiene una de sus bases en el sistema patriarcal, que es el mismo que genera toda la violencia machista. Pero esta violencia no se limita a los golpes o asesinatos que nos cuentan por la televisión (que no tienen la cobertura que merecen si nos fijamos en las cifras, que asustan), sino que se extiende a las actitudes y palabras con las que convivimos cada día. Por el mero hecho de ser mujer, se tiene un estatus social diferente, lo que deriva en todo tipo de discriminaciones. Y todo ello, también es parte de la violencia machista que nos inflige esta sociedad.

Por lo tanto, empecemos a llamar a las cosas por su nombre, visibilizando los verdaderos culpables y, entre todas, poniéndole fin a esta barbaridad, ya que la respuesta no es el minuto de silencio de rigor después de un asesinato, sino acabar con todas las formas de comportamiento machista del día a día.

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